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  MANEJO DE LA BASURA, UNA LABOR PEDAGÓGICA
Tomado del Boletín Rotarios en Acción (octubre de 2007)

Por Jaime Vargas Chaux

El deterioro progresivo de nuestro planeta encuentra un responsable que contribuye de manera fundamental a su agravamiento. Se trata de los desperdicios que producimos y que en un sentido más amplio conocemos con el nombre de basura. A nivel doméstico, quizá por el sentido etimológico de la palabra, del latín “versüra”, que significa “barrer”, me parece se ha querido hacer demasiado énfasis en los desechos sólidos, menospreciándose los desechos líquidos y gaseosos que son tan contaminantes o aún más que los primeros. O si no: ¿Cuántas amas de casa son concientes de que se debe depositar el aceite usado de las frituras en algún recipiente adecuado y no arrojarlo por el desagüe del lavaplatos? ¡Un litro de aceite contamina cerca de un millón de litros de agua, cantidad suficiente para el consumo de una persona durante 14 años!

Una de las víctimas más evidente de las basuras son los humedales, porque empiezan a ser utilizados como basureros y terminan en un estado tan lamentable, que al final, la sociedad prefiere que se conviertan en una placa de cemento o en un relleno.

Pero por supuesto la cantidad de basura que diariamente se arroja a los ríos y por ende al mar es incalculable y su efecto, al acumularse en los lechos de los ríos, producen las secuenciales inundaciones que olímpicamente se las achacamos al “fuerte invierno” que nos azota.

Lo ideal es que la basura, como tal, no debe existir. La naturaleza enseña que todo lo producido y creado es reintegrado al medio y con la basura debe buscarse lo mismo, es decir, que todo sea reaprovechado de una u otra forma. Lo anterior implica una solución integral en la cual el concepto basura desaparecería. Esto, por ahora, suena utópico pero ¿cuántas cosas que hace unos años nos parecían inalcanzables son ahora una realidad?

Ciertamente este es un problema mundial o mejor del universo (ya se cuenta en cientos de toneladas la basura existente en el cosmos producido por la industria aeroespacial). Las soluciones requieren el ingenio de toda la comunidad. Varias iniciativas están en ejecución para reducir o resolver el problema.

Las afrontan directamente los gobiernos, las industrias, las personas y por ende la sociedad en su conjunto. Aquí es donde nos situamos y por tanto nuestra conciencia rotaria nos obliga a generar ideas adecuadas en cualquier situación en que nos encontremos.

Por ahora las principales ciudades del mundo, en donde el problema es más agudo, acometen la solución en diversa forma.

Veamos las que parecen ser las más aceptadas:

La idea de quemar la basura por métodos tradicionales tiene muchos contradictores porque, aunque se ha mejorado mucho, sigue existiendo el problema de los gases generados en forma de humo que finalmente se esparcen en la atmósfera.

Por su parte los rellenos sanitarios además de ser grandes generadores de metano sus desechos contaminan las aguas subterráneas. Generalmente son al aire libre, llenando la atmósfera de gases y toxinas peligrosas.

Hasta ahora la tecnología de punta ha desarrollado reactores que por las altísimas temperaturas que alcanzan producen plasma, desintegrando los residuos sólidos sin presentar combustión y a su vez generando electricidad. Naturalmente es una electricidad supremamente costosa (del orden de US$ 10.000/KW.) pero al fin y al cabo, por ser un subproducto, se acepta compromiso personal de cada ciudadano.

En este orden de ideas debemos atacar el problema concientizando a la sociedad para resolverlo con base en:

  • Reducir la cantidad de basura generada.
  • Reintegrar los residuos al ciclo productivo.
  • Canalizar adecuadamente los residuos finales.
  • Contribuir con la degradación de la parte orgánica.

Es un empeño en el que todos nos debemos comprometer porque, como lo ha dicho AI Gore, es necesario hacer de la preservación del medio ambiente la espina dorsal de nuestra civilización.

Con esta idea en mente, apliquemos la estrategia 4R

La “estrategia de las 4Rs” consiste en aplicar cuatro medidas generales básicas:

  • Reducción;
  • Recuperación;
  • Reutilización;
  • Reciclaje.

La Reducción de los residuos implica una labor de planeación que convierta nuestras tareas en procesos óptimos en cuanto a la utilización de sus elementos ya sean las materias primas que utilizamos, las herramientas que empleamos o el inevitable consumo de energía que esto conlleva.

Recuperación: Todos aquellos residuos que se generen durante el ciclo productivo en el que nos encontremos deben ser adecuadamente recuperados para su utilización y no considerarlos de entrada como un desperdicio del proceso.

Reutilización: Aquí cabe también la palabra reparación. Algunas civilizaciones opulentas nos han vendido la idea del consumismo y el derroche que nosotros en forma facilista hemos acogido y que nos impulsa a considerar inservibles miles de elementos de nuestra vida cotidiana que, si pensáramos con criterio ecológico y solidario, no las desecharíamos tan fácil.

Reciclaje: Se le define como la acción mediante la cual un residuo es susceptible de ser aprovechado como materia prima o insumo de un nuevo proceso.

Cada una de estas etapas requiere una alta dosis de ingenio y creatividad cuyo reto debemos aceptar. Para citar un ejemplo, algunas grandes cadenas de almacenes en el mundo están implementando políticas que buscan reunir la basura que ellos producen para luego, vendérsela a sus propios proveedores, cerrando así el ciclo de producción.

A su vez, exijamos a nuestros gobernantes mayor compromiso con esta tarea. Ciertamente las políticas públicas deben obligar a los productores a responsabilizarse de su producto y que su proceso vaya más allá, produciendo bienes que se puedan reciclar y reutilizar. Ejemplo: la política adoptada por la Unión Europea. Cuando se diseñan automóviles, ahora se debe tener en cuenta cómo se van a reciclar y eliminar las piezas cuando se retire el automóvil de la circulación.

Ya nos recordaba la Cra Helena Herrán de Montoya en su pasada conferencia que uno de los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) es precisamente garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.

¡Comprometámonos de manera más decidida en este empeño!

 
 

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